miércoles, 22 de julio de 2015

Breve historia de la Unión Europea

1.- Introducción.
            El presente trabajo es una pequeña recopilación acerca de los hitos más importantes de la historia de la formación de la Unión Europea e intenta tratar los inicios, su desarrollo, los Tratados más significativos y las posibles futuras ampliaciones.

2.- Los inicios.
            Después de la II Guerra Mundial, Europa quedó devastada. Muchos europeos albergaban la ilusión de que su reconstrucción se hiciese conformando un solo bloque de naciones sin fronteras. Aquella idea vino a quebrarla el inicio de la Guerra Fría, así como la desconfianza que por aquellos años seguía despertando Alemania. No era fácil olvidar que esta nación había sido desde 1.870, con la derrota y humillación de Napoleón III, el enemigo natural de Francia, entro otros estados europeos. La I Guerra Mundial fue un enfrentamiento entre Alemania y el Reino Unido, ya que la invasión de Bélgica por Alemania, un país inventado por Gran Bretaña para su propia protección, obligó a los británicos a intervenir. La II Guerra Mundial, o mejor la continuación de la primera, fue el desenlace que cabía esperar de las durísimas sanciones económicas, industriales y militares impuestas por los vencedores a Alemania.
                        Ante estado de cosas, dos franceses, Jean Monnet[i] y Robert Schuman[ii],                                                                                 
Jean Monnet                                                                                                                       Robert Schumann
creían que Francia y Alemania serían capaces de superar los mutuos recelos y antagonismos si existieran los suficientes incentivos económicos que estimularan la cooperación. En el mes de Mayo de 1.950, Schuman propuso la creación de una autoridad común y única para regular la industria del carbón y del acero en Alemania y Francia, aunque la oferta estaba abierta a otros países europeos con intereses en estos sectores productivos. La idea fue muy bien acogida y el 18 de Abril de 1.951 tuvo lugar la firma del Tratado de París, siendo sus signatarios la República Federal Alemana, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Italia y Francia. Este tratado de París daría lugar, el 10 de Agosto de 1.952 a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).
            El objetivo económico del tratado era establecer un mercado común del carbón y del acero, es decir suprimir aranceles, subvenciones nacionales o medidas discriminatorias, para asegurar así la libre competencia en este sector, obtener precios más baratos y un abastecimiento sin interrupción.
Durante la elaboración de la CECA se inventaron las principales instituciones europeas actuales:
La Alta Autoridad, primer organismo supranacional, compuesta por nueve miembros, es la precursora de la Comisión Europea.
La Asamblea, compuesta por miembros designados por los parlamentos nacionales, es la precursora del Parlamento Europeo.
Un Consejo de Ministros, formado por ministros de los seis integrantes, anuncia el Consejo de la Unión Europea.
En la reunión de Messina de los ministros de AA. EE., los seis estados firmantes de la CECA, fueron más allá en la política de integración. Fruto de ello fue la firma, el 25 de Marzo de 1.957, del Tratado de Roma, por el cual se creó la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM).
3.- La Comunidad Económica Europea.
            En términos económicos, el Tratado CEE estableció un plazo de 12 años para la eliminación de las barreras comerciales, la implantación de un arancel común para las importaciones del resto del mundo y la creación de una política agrícola conjunta.
            En respuesta a esta unión, el Reino Unido, que ya se había desmarcado de la creación de la CECA, formó junto con otros 6 países “no comunitarios”, la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA por sus siglas en ingles),  el 4 de Enero del año 1.960. Los firmantes iniciales fueron Gran Bretaña, Austria, Noruega, Portugal, Suecia y Suiza
Posteriormente ingresaron  Islandia y Finlandia que ingresó en 1985. Los movimientos en su composición son los siguientes:
Dinamarca (Se salió en 1972 para ingresar en la CEE).
Reino Unido (Se salió en 1972 para ingresar en la CEE).
Portugal (Se salió en 1986 para ingresar en la CEE).
En 1991 en los países restantes se celebraron  referéndums  para decidir si seguían en esta organización o pasaban a formar parte de la Unión Europea y el resultado fue:
Austria (Se salió en 1991 para ingresar en la UE).
Finlandia (Se salió en 1991 para ingresar en la UE).
Suecia (Se salió en 1991 para ingresar en la UE).
Islandia (Siguen en La Asociación Europea de Libre Comercio, aunque ha iniciado trámites para adherirse a la UE).
Noruega (Siguen en La Asociación Europea de Libre Comercio).
Suiza (Siguen en La Asociación Europea de Libre Comercio).
Liechtenstein (Siguen en La Asociación Europea de Libre Comercio).
Cabe señalar que sólo un año después de la creación de la CEE, y ante su éxito evidente, Gran Bretaña presentó su solicitud de ingreso, a la que se opuso, en 1963, frontalmente Francia por medio de su Presidente Charle de Gaulle[iii].
Charles de Gaulle
En 1967 se registró la misma postura francesa ante la nueva petición de adhesión británica.
4.- Creación de la Comunidad Europea (CE).
Las metas económicas básicas enunciadas en el Tratado constitutivo de la CEE obtuvieron un más que razonable grado de cumplimiento, por lo que gradualmente las tres comunidades existentes hasta ahora, la CEE, la CECA y el EURATOM, se fusionaron dando origen a la Comunidad Europea en 1.967. No hubo, al margen de la fusión, nuevas incorporaciones ni avances en la integración hasta que Pompidou[iv],
George Pompidou
nuevo presidente de la República Francesa, en una cumbre en La Haya en 1.969 preparó el terreno para la creación de una entidad financiera permanente en el seno de la CEE, el desarrollo de un marco de cooperación en la política exterior y, sobre todo, al entender que una Europa unida y fuerte no podría ser sin el concurso de Gran Bretaña, abrir negociaciones para la adhesión del Reino Unido, Irlanda, Dinamarca y Noruega.
5.- Ampliación de la CEE.
            Como resultado del cambio de postura de Francia hacia Gran Bretaña, el 1 de Enero de 1.973 pasaron a formar parte de la CEE Dinamarca, Reino Unido e Irlanda del Norte. Noruega no fue admitida. Grecia ingresó en 1.981 y tras unas largas negociaciones y una vez reintegrada la democracia en Portugal y España, ambos países fueron admitidos a formar parte de la CEE, el 12 de Junio de 1.985, aunque su pertenencia efectiva sería a partir del primer día del año siguiente.
6.- El Sistema Monetario Europeo (SME).
El 13 de Marzo de 1.979 entró en vigor el SME, lo que suponía en la práctica el primer paso para la consecución de la unión económica y monetaria de Europa. Sus orígenes hay que encontrarlos en el llamado Plan Werner[v],
que formulado en 1.970, pretendía alcanzar la total unión monetaria en el plazo de diez años. Demasiado optimista no pudo llevarse a cabo en los términos estrictos en los fue concebido, debido a las devaluaciones de algunas monedas nacionales, lo que limitaba el crecimiento económico y aumentaba la inflación.
            El SME intentaba estabilizar los tipos de cambio y reducir la inflación, galopante en algunos países, limitando la banda o el margen de fluctuación de cada divisa respecto de las otras monedas. Un hito importante de del Sistema fue la introducción de la Unidad de Cuenta Europea Común, en sus siglas en inglés, ECU, que aunque no era una divisa propiamente dicha, si que era una unidad de medida que usaban los bancos centrales a la hora de fijar la valoración de su propia divisa. El SME instaba a los gobiernos que aplicasen políticas económicas tendentes a la prevención de las desviaciones del tipo de cambio. Ayudó a mantener bajos los índices de inflación y consiguió aminorar los impactos negativos de las fluctuaciones en los tipos de cambio.
7.- Mercado Único Europeo.
En 1.980 se inició la puesta en práctica de un mercado único. La campaña para conseguir esta meta fue obra de Jacques Delors[vi]
Jacques Delors
cuando en una cumbre celebrada en Milán, propuso un plan a desarrollar en 7 años tendente a la eliminación de barreras comerciales entre los países miembros, previendo la culminación para 1.993. Todas las acciones tendentes al logro de este mercado único, aceleró las reformas legislativas con lo cual se consiguió un notable incremento de la integración entre las naciones miembros. Se puede traducir este mercado único por “libre circulación”, es decir, circulación sin trabas ni barreras de capitales, bienes y servicios en todo el ámbito geográfico de la Comunidad. Ello dio lugar a la posibilidad de poder adquirir bienes y servicios ofrecidos por una empresa de un país en cualquier otro de la Comunidad sin restricción alguna. Igual sucedía con los capitales.
            Un hito importante para la Comunidad de cara a la integración económica fue la adopción de la Política Agrícola Común (PAC). Durante la década de los 80 del siglo pasado, la PAC recibiría dos terceras partes de todo el desembolso anual de la CE.
8.- Acta Única Europea.
            En las negociaciones que tuvieron lugar para el establecimiento del Mercado Único Europeo quedó de manifiesto la necesidad de una mayor cesión de poder por parte de los estados miembros a favor de la CE para poder llevar a término la eliminación real de las barreras comerciales que impedían en la práctica el funcionamiento correcto del Mercado Único. El Acta Única Europea, firmada en 1.987 por los entonces 12 miembros, introdujo los mayores cambios experimentados hasta entonces por CE.
            Desde un punto de vista general, el Acta Única Europea declara expresamente, tanto en el preámbulo como en artículo 1, procurar concretamente el progreso de las Comunidades Europeas y la cooperación política hacia la Unión Europea.
            Concretamente, los puntos más importantes contenidos en esta declaración, fueron:
  Establecimiento de las condiciones jurídicas para la creación de un mercado único, que se hizo realidad el 1 de enero de 1993.
  Fortalecimiento del sistema de cooperación política europea, tanto en los campos de investigación, la tecnología y el medio ambiente como en seguridad y defensa.
  Mejora de las estructuras de decisión de la Comunidad Europea, con el fortalecimiento de los derechos del Parlamento Europeo.
                El Acta Única Europea introdujo, por primera vez, competencias en materia social, incluyendo la salud y la seguridad en el trabajo y el dialogo entre los patronos y los sindicatos.
9.- Tratado de la Unión Europea.
                El Tratado de la Unión Europea, más conocido como Tratado de Maastricht por haberse firmado en esta ciudad holandesa el 7 de Febrero de 1.992, supuso la modificación de los tratados fundacionales de las Comunidades Europeas (París 1.951, Roma 1.957 y Acta Única de 1.986). Puede decirse que supera los asuntos económicos propios de los inicios, aumenta los aspectos sociales que se atisbaban en el Acta única y entra de lleno en el terreno de la integración al darle un carácter político del que hasta la fecha adolecían los tratados diversos de las Comunidades. Es en este Tratado cuando aparece por primera vez la Unión Europea, asumiendo todos los contenidos de los  anteriores Tratados.
                Se adoptan sistemas de seguridad y relaciones exteriores, con la creación de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) que pretendía ser el ministerio europeo de asuntos exteriores y de la Cooperación en Asuntos de Interior y Justicia. Es el tratado en el que anuncia la introducción del Euro, da mayores competencias al Parlamento Europeo y se establece el llamado principio de subsidiariedad, que significa que la Unión sólo actuará en aquellos asuntos en que los estados no puedan alcanzar, por si mismos,  la plena consecución de los objetivos.
10.- Tratado de Ámsterdam.
                Este Tratado  fue en gran medida la revisión del de Maastricht y aparte de esto, trata aspectos tales como empleo, libre circulación de ciudadanos, justicia, seguridad y normativa para la aceptación de nuevos miembros.
11.- Tratado de Lisboa.
                El título formal del texto es Tratado de Lisboa por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea.
            El Tratado de Lisboa, firmado por los representantes de todos los estados miembros de la Unión Europea (UE) en Lisboa el 13 de diciembre de 2007 es el que sustituye a la Constitución para Europa tras el fracasado tratado constitucional de 2004. Con este tratado, la UE tiene personalidad jurídica propia para firmar acuerdos internacionales a nivel comunitario.
Se diseñó para mejorar el funcionamiento de la Unión Europea (UE) mediante la modificación del Tratado de la Unión Europea (Maastricht) y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea (Roma). Algunas de las reformas más importantes que introduce el Tratado de Lisboa son la reducción de las posibilidades de estancamiento en el Consejo de la Unión Europea mediante el voto por mayoría cualificada, un Parlamento Europeo con mayor peso mediante la extensión del procedimiento de decisión conjunta con el Consejo de la UE, la creación de las figuras de Presidente del Consejo Europeo y Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad para dotar de una mayor coherencia y continuidad a las políticas de la UE.  El Tratado de Lisboa también hace que la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea sea vinculante jurídicamente.
Las negociaciones para lograr esta reforma de la UE se han venido desarrollando desde el año 2001 con el fallido intento de creación de una Constitución Europea.  El Tratado se firmó en Lisboa (dado que Portugal ostentaba la Presidencia del Consejo de la UE a la sazón), y habría sido ratificado por todos los Estados miembro para finales de 2008, a tiempo para las Elecciones al Parlamento Europeo de 2009. Sin embargo, esto no fue posible debido al rechazo inicial del Tratado por parte del electorado de Irlanda en junio 2008, por lo que el texto no entró en vigor hasta el 1 de diciembre de 2009.
12.- Conclusiones.
                Aquello que Robert Schumann ideó en 1.950 como una manera de superar el antagonismo y recelos entre Francia y Alemania, introduciendo incentivos económicos para allanar el camino a la cooperación, ha ido sufriendo sucesivas transformaciones hasta llegar a nuestros días en que aquel germen pensado para olvidar las disputas sangrientas entre dos pueblos, sea capaz de integrar una parte de las políticas de 27 estados. Si bien es cierto que únicamente los asuntos de trascendencia económica son los únicos en que los estados han sido capaces de ceder soberanía, también lo es el hecho de que cada vez las políticas sociales avanzan a un razonable buen paso en el territorio de la Unión, sin menoscabar la cooperación de la que se nutren un buen número de acciones conjuntas.
                En nuestra opinión, sería muy importante que aquella integración para los asuntos económicos y mercantiles tenga una traslación a los terrenos sociales, de las libertades individuales, de la justicia y seguridad y de relaciones internacionales. Después del Tratado de Lisboa, el nombramiento de un Presidente permanente del Consejo y la Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, reflejan a nuestro juicio el poco interés de los estados en ceder más soberanía; de ahí que hayan nombrado a dos personas de bajo perfil político: el primero con demostradas dotes de gestor y hábil negociador y la segunda, inédita en las lides de la política exterior.
                Seguimos pensando que la mayor parte de las políticas de la Unión están dirigidas al mercado y no a las personas, suscribiendo el apelativo de “Europa de los mercaderes”, definición en nada alejada de la realidad. La Europa comunitaria se ha sabido dotar de mecanismos jurídicos para defender el mercado, el libre mercado, siguiendo la doctrina liberal y neoliberal de reducción del estado cada vez más. Las políticas sociales quedan en segundo plano. Desde los primeros momentos la libre circulación de mercancías y capitales eran el santo y seña europeos. La libre circulación de personas tardaría bastante en consagrarse como derecho de los ciudadanos.
                La paradoja surge con motivo de la crisis económica en la que estamos inmersos: ante los problemas financieros y bancarios, de los que no han sido responsables activos –que otra cosa es la responsabilidad pasiva-, han abierto las arcas del tesoro nacional y han acudido en comandita y en tropel a ayudar a aquellos que permanentemente vienen reclamando la libertad y la desregulación de los mercados.
                Si se antepone la salvación de aquellos que especulan y pierden en lugar de atender políticas de empleo, salud y bienestar para los que casualmente son víctimas de aquellos, querrá decir en más de 50 años de negociaciones, acuerdos, tratados, cumbres y reuniones, seguimos sin valorar adecuadamente la cultura, los valores de la sociedad occidental y la tradición  democrática, y que difícilmente ninguna organización puede progresar de manera integral y consecuente para legar su historia a las futuras generaciones sin este respeto.



[i] Jean Omer Marie Gabriel Monnet (1888 - 1979) fue un economista que junto con Konrad Adenauer, Robert Schuman y Alcide De Gasperi es considerado "Padre de Europa", en referencia a su papel fundador en los inicios de la Unión Europea (UE) por haber sido el primer jefe de la alta autoridad de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero en el marco del Plan Schuman
[ii] Robert Schuman (1886 -1963) fue un político francés de origen germano-luxemburgués.  Como miembro fundador del Movimiento Republicano Popular (MRP), fue uno de los principales dirigentes de la Cuarta República Francesa,  siendo ministro de Finanzas, Presidente del Consejo de Francia, ministro de Asuntos Exteriores y ministro de Justicia. También se desempeñó  como diputado de Mosela entre 1919 y 1962, con una pausa entre 1942 y 1946.  Su cargo como ministro de Asuntos Exteriores (1948-1952), lo llevó a ser el principal negociador francés de los tratados firmados entre el final de la Segunda Guerra Mundial y el principio de la Guerra Fría (Consejo de Europa, OTAN, CECA, etc.)  Además, fue él quien propuso por primera vez, el 9 de mayo de 1950, un proyecto de integración europea, que daría lugar a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

[iii] Charles-André-Joseph-Marie de Gaulle. (18901970) fue un militar, político y escritor francés, Presidente de la República Francesa de 1958 a 1969, inspirador del gaullismo, promotor de la reconciliación franco-alemana y una de las figuras influyentes en la historia del proceso de construcción de la Unión Europea.

[iv] Georges Jean Raymond Pompidou (19111974) fue un político francés, Presidente de la República Francesa y copríncipe de Andorra de 1969 a 1974. Con anterioridad desempeñó el cargo de Primer Ministro (1962 - 1968) bajo la presidencia de Charles de Gaulle. Fue el líder de la Unión de Demócratas por la República.

[v] Pierre Werner (1913-2002), político luxemburgués. Su plan pretendía la unión en tres fases: 1.-Convertibilidad irreversible de las monedas europeas. 2.- Centralización de la política monetaria y crediticia. 3.- Puesta en circulación de una moneda única. En 1.998 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.
[vi] Jacques Delors (n. París, 20 de julio de 1925), político europeo de nacionalidad francesa, presidente de la Comisión Europea entre 1985 y 1995.De origen humilde, Delors fue funcionario del Banco de Francia en 1945, tras el final de la Segunda Guerra Mundial y luego de haber estudiado economía en La Sorbona.
1969, el Primer ministro francés Jacques Chaban-Delmas, incluye a Delors en su gabinete.
1974, Delors se afilia al Partido Socialista Francés.
1979, consigue un acta tras presentarse en las primeras elecciones por sufragio universal del Parlamento europeo.
1981, es nombrado ministro de Economía y Finanzas de Francia.
1985, enero, asume como Presidente de la Comisión Europea (CE), gracias al apoyo de François Mitterrand y Helmut Kohl.
1993, 1° de noviembre, entra en vigor el Tratado de Maastricht, que supuso la creación de la Unión Europea (UE). Delors había trabajado decididamente en el proyecto.
1995, enero, termina su periodo como presidente de la Comisión Europea. Aún sigue siendo el presidente que más tiempo ha permanecido en funciones. En ese mismo año declina presentarse como candidato a la presidencia de Francia, en parte para no interferir en la carrera política de su hija Martine Aubry.





























La heredad de Aguas de Arucas y Firgas

















Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño,
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.
Y siempre habrá un sol también,
un sol verdugo y amigo,
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río”.

León Felipe.



Índice


0.- Resumen.

I.- Introducción. Canarias y el agua.

II.- Las Heredades.

III.- La acequia.

IV.- La Heredad de Aguas de Arucas y Firgas.

       IV. 1.- La fundación.
       IV. 2.- Las acequias.
       IV. 3.- Los lavaderos.
       IV. 4.- Los molinos de agua.
       IV. 5.- Las presas.

Apéndices:
      
       A.- Terminología.

       B.- Fotografías.

















0. Resumen

Al mismo tiempo  que concluía la conquista de la isla de Gran Canaria para la corona de Castilla, comienza la constitución de todo el sistema de heredamientos, cuando por Real Cédula  del 4 de Febrero de 1480, expedida por la reina Isabel La Católica, exhortaba al conquistador Pedro de Vera a repartir tierras y aguas entre caballeros, escuderos, marineros y otras personas, según los merecimientos que estimase el partidor. Sin embargo el dominio y aprovechamiento de las aguas de riego supone en Canarias unas peculiaridades que únicamente en muy determinados lugares de la Península se conservan actualmente vestigios, y ellos heredados del tiempo de la dominación árabe.

       Lo que diferencia nuestro sistema del resto de España es la propiedad de las aguas. Mientras que en nuestras islas los caudales de agua de importancia son de propiedad privada, en el resto de España son de propiedad pública. Ello, entre otras cosas, determina una menor complejidad en el terreno legislativo, ya que cualquier ordenanza puede ser válida y eficaz, sino para la totalidad, si al menos para la mayor parte de las regiones o situaciones concretas que se refieran al acceso, transporte, usos, etc.

       Al ser la propiedad de las aguas en nuestras islas privada, el legislador no puede ir mas allá de lo que el Derecho Positivo le permite.

       Dentro de esta complejidad vieron la luz nuestras heredades, que en contra de lo que pudiera suponerse no estuvieron formadas por terratenientes, o en este caso, aguatenientes, sino que las conformaban pequeños agricultores que se unían a otros para conseguir que el preciado liquido llegase de una manera eficiente hasta donde era necesario.





I. Introducción: Canarias y el agua.

Entre las aguas existentes en las Islas Canarias, y en Gran Canaria en particular, las de mayor relevancia  son las privadas, sean estas superficiales o subterráneas, mientras que las públicas, generalmente restringidas a las pluviales, siendo escasas y discontinuas, no suponen problema alguno, y en cualquier caso, lo solucionan.

       En esta tierra las aguas que no proceden del cielo hay que buscarlas en las capas subterráneas, mediante pozos con unas profundidades del orden de los doscientos cincuenta metros o en las galerías, algunas de las cuales superan los dos kilómetros de longitud.

       Para el desconocedor de nuestra terminología y costumbres, podría sorprenderle la gran cantidad de apelativos con los que adornamos todo aquello relacionado con el agua. Así, usamos una terminología de lo más variado, desde términos rotundos como “aguas de secuestro” o “agua gruesa” hasta los delicados como “madre del agua”, pasando por “agua de hilo”, “agua de dula”, “agua de aviso”, “fiestas del agua”. Si se habla de elementos de medida, nos encontramos con expresiones tales como cubas, pipas, tancadas, azadas, surcos, cuartas, fieles, arquillas, etc. Si a unidades de temporales nos referimos, existen divisiones en función de la duración de la aguada: Días, horas, minutos y segundos. Si se mide la  superficie por donde pasará el agua para establecer su cuantía, en ese caso se tiene en cuenta hasta el último milímetro. Como anécdota ilustrativa de este aprovechamiento total y absoluto del agua, cabe citar la cesión por parte de la Heredad de los Príncipes al Convento de los Agustinos del Realejo de un real de agua, esto es, “el agua que pasará por un orificio hecho en la acequia, del diámetro de un real Wamba”.

       Para lograr entender y situar convenientemente tan ilustrativa terminología, habría que remontarse a las Reales Cédulas, que ya en la época de los Reyes Católicos, y aún antes de concluir la conquista, ya se ocuparon del repartimiento de aguas en nuestras islas, que algunos consideran que fue el ensayo para lo que luego hubo de legislarse para el Nuevo Mundo, de tal forma que los primeros heredamientos o heredades fueron instituidas a finales del siglo XV en las tres islas de realengo de nuestro archipiélago, Gran Canaria, Tenerife y La Palma.


II. Las Heredades.

       Según definición de la Real Academia de la Lengua, una de las acepciones de heredad es, sencillamente, un conjunto de bienes raíces susceptibles de explotación y aprovechamiento, bien para utilidad personal de sus dueños, o con finalidad mercantil.

       Como se ha dicho, las aguas privadas son las únicas significativas en Canarias, y esa es precisamente la razón de ser de las heredades, en las que un conjunto de personas que poseen la propiedad de terrenos en los que en sus capas subálveas existe agua en caudal susceptible de  explotación, forman una comunidad que haga rentable y en ocasiones posible, la puesta en oferta de este preciado bien. Si a esto se le añade la escasez de este elemento en nuestra tierra, y por añadidura agudizada secularmente en Gran Canaria, se comprenderá mejor la existencia, la trascendencia y el prestigio de las heredades. 

III. La acequia.

       Acequia es una palabra de origen árabe (assáqya) que designa a ciertas canalizaciones que sirven para distribuir el agua de riego mayoritariamente. Hay constancia histórica del uso del agua de las acequias tanto para el regadío como para llenar aljibes destinados al abastecimiento de poblaciones. De Oriente Próximo a los países ribereños del Mediterráneo para saltar el Atlántico y extenderse por América, es este el viaje a través del espacio de las acequias, un fruto del ingenio humano que transporta recursos hídricos a tierras convertidas al regadío, lo que les permite ser más productivas, permitiendo el cultivo de plantas, arbustos y árboles con más necesidad de agua que las aportadas directamente por las lluvias. El agua de las acequias contribuye a producir más fotosíntesis en forma de hortalizas, frutales u otro tipo de cultivo. La distribución y el reparto del agua de las acequias, así como su mantenimiento (limpieza y reparación) van indisolublemente ligadas a la consideración del agua como uno de los más preciados dones, por escaso y necesario, además de un bien comunal.

       Construidas con materiales autóctonos, la red de acequias, en sus orígenes, no fue obra de expertos; su trama a pesar de superar varios kilómetros de longitud no requirió de una ingeniería especializada; el saber social de los agricultores convertido en bien comunal, acumulado y transmitido de generación en generación, es el autor colectivo de este peculiar sistema de riego, en definitiva, de este sistema de generación de riqueza.

IV. La Heredad de Aguas de Arucas y Firgas.

       IV.1. La fundación.

La fundación de de esta Heredad está fechada en  los años 1545-1546A pesar de tan antigua data como entidad, no gozó de local propio hasta 1912, fecha de la conclusión de la edificación del magnifico edificio, de construcción ecléctica, que constituye un destacado elemento dentro del patrimonio cultural de la ciudad de Arucas.

       La primera constancia documental de la Heredad aparee en la escritura de constitución del Mayorazgo de Arucas, otorgada por Pedro Cerón y Sofía de Santa Gadea,  fechada el 10 de Julio 1572, entre cuyos bienes fundacionales constaban “…quatro azadas de Agua corrientes perpetuas, que tenemos en la Azequia R1 yu nueva de Firgas, que son las dos azadas en la dicha Acequia R1 por la madre de la Acequia de Arucas…”.

       Las aguas de la Heredad discurrían durantes los siglos XVI hasta el último cuarto del XIX, juntamente con las de Valsendero, con las del Mayorazgo  y con las de San Juan. Fue a partir de 1869 cuando fueron incorporadas a la Heredad, juntamente con sus acequias, cantoneras, albercones y fincas, mediante la escritura pública otorgada en Las Palmas de Gran Canaria por la viuda de D. Bartolomé González, ante el Notario D. Manuel Sánchez, actuando como representante de la Heredad su Alcalde-Presidente, D. Luis Ponce y Ponce, el día 6 de Abril de 1869.

       Hasta esta fecha la Heredad se regía por las ordenanzas de Melgarejo –desplazado desde la Corte por la Corona para que estableciese orden en las continuas disputas que se venían produciendo en la interpretación de la Cédulas Reales- y por los usos y costumbres.

       A raíz de la promulgación de la Ley de Aguas de 1866, hubo de acomodar sus ordenanzas a este nuevo marco jurídico, para lo cual contó con la colaboración de D. Amaranto Martínez de Escobar, siendo aprobadas sus nuevas Ordenanzas en la Junta General del 19 de Agosto de 1883, ostentado en cargo de Presidente D Rafael Ponce de Armas y el de Secretario D. Cleto de Matos Afonso.





       IV.2. Las acequias.

       En los orígenes, y después del agua, estuvo la acequia como inequívoca distinción cultural, estableciendo la diferencia entre la propia Naturaleza y la intervención humana sobre el medio, ennobleciendo mediante su trabajo el paisaje, en el sentido de utilizar unos recursos en el lugar en que más precisos y útiles fuesen.

       La primera de las acequias de la Heredad de Arucas y Firgas que consta debidamente documentada, fue la construida por Tomás Rodríguez de Palenzuela, en 1502, en donde por los aborígenes era llamadazo Alfurgad -  y por los conquistadores Firgas -, donde junto a una ermita, igualmente por él construida, erigió un molino o ingenio para moler la caña de azúcar, que utilizaba energía hidráulica. Precisamente a Tomás Rodríguez le correspondió en los primeros repartos de tierras tras la conquista, el naciente de Las Madres, desde donde construyó una acequia hasta Firgas para posteriormente prolongarla hasta Arucas, donde igualmente poseía, amén de más tierras, otros dos ingenios azucareros.

       La segunda acequia se debe a Juan de Ariñez, Escribano Mayor del Cabildo y anteriormente secretario de la Reina Isabel la Católica, igualmente beneficiado en los repartos de tierras, entre estas las que comportaban el denominado naciente de Arinez –más tarde del Mayorazgo-, desde el cual hizo construir una acequia hasta unirla en el paraje de Los Álamos, en Firgas, a la de Tomás Rodríguez de Palenzuela.

       Miguel de Timagada fue beneficiado con los nacientes que posteriormente se denominaron de San Juan, por donarlos a San Juan Bautista sus herederos, construyendo la acequia que desde este alumbramiento llegaba hasta el Repartimiento, en Firgas, uniéndose a la de Tomás Rodríguez.

       Estas son las tres acequias primigenias que desde los albores del siglo XVI conducen las aguas de la Heredad, aún antes de que ésta existiese como tal.

       Posteriormente, ya en 1862,  Bartolomé González Rodríguez, dueño del Cortijo de Valsendero, fue quien construyó la acequia de Valsendero, que conducía las aguas nacidas en Los Chorros, recogía las nacidas en El Rapador y las llevaba hasta desaguar en la acequia de Ariñez, constituyéndose como la cuarta de las más importantes acequias que conforman la inmensa red que para el transporte del agua dispone la Heredad de Agua de Arucas y Firgas.

       IV.3. Los lavaderos.
      
             Tal vez sea la confección de los lavaderos una de las funciones sociales, de entre las muchas que a través de la historia ha llevado a cabo la Heredad, con más trascendencia en el quehacer cotidiano de los habitantes de los caseríos por los que discurrían las acequias de la Heredad. Al igual que un río conveniente domesticado, el agua recorría los distintos pueblos y parajes de la geografía de los municipios de Firgas y Arucas, y aunque el fin de este paso estaba de antemano decidido, y estaban plenamente identificados sus destinatarios, no por ello se impedía que los vecinos se beneficiaran de ese flujo de vida que ante ellos pasaba.

       Por ello, siempre que se le solicitó, la Heredad no puso objeción alguna a la construcción de los lavaderos, y no sólo lo permitió de buen grado, sin recibir a cambio compensación alguna, sino que además en la sesión del 14 de Marzo de 1869, se acuerda la compra de una cantera de piedra azul, de la que estaban fabricados estos lavaderos, situada en El Cerrillo a Salvador Ramos, por importe de 700 pesos, ya que de esta cantera procedía la mejor fonolita para la elaboración este elemento tan característico como útil de las acequias.

       Para que las aguas circulantes no perdiesen su potabilidad, regían ordenanzas para su uso; así por ejemplo, sólo se permitía el lavado en las acequias en el horario comprendido entre las 8 de la mañana y las 2 de la tarde.

       En las ordenanzas de Melgarejo, vigentes desde el 4 de Diciembre de 1531, prescribían al respecto, lo siguiente: “otro sí, que los señores de engenios, ni otras personas no sean osados de hechar ni hazer lavar ni remojar formas en las acequias, ni cobre alguno, ni pescado, e quando lo quisieren haser sea en albercones e hoyos desbiados de las dichas aseaquias, donde no le hagan perjuicio, so pena que el que …”

       Aparte de la función social y sanitaria que cumplían los lavaderos, no dejaba de ser un exponente del arte de los labrantes de la piedra azul de Arucas, producto y arte que perdura hasta nuestros días, siendo una de las fuentes de riqueza del municipio.

       Hoy, los lavaderos que permanecen incólumes, son mudos testigos de un pasado no tan lejano donde se unía al rumor del agua las voces con las buenas y malas noticias,  los cantos y las confidencias de unas  vecinas a las que fundamentalmente les preocupaba el bienestar y el progreso de sus familias.




       IV.4. Los Molinos de agua.

       La caña de azúcar, traída desde las islas de Madeira por Pedro de Vera a la conclusión de la conquista, se convirtió en el más importante cultivo de la isla de Gran Canaria en el siglo XVI. Para su transformación en azúcar se crearon los trapiches, ingenios azucareros que utilizaban energía hidráulica para realizar su función. Junto a estos no era extraño encontrar como su alter ego los molinos harineros, o “de pan moler”.

       Pedro Agustín del Castillo, en “Descripción Histórica y Geográfica de las Islas de Canarias”, describe que “fue grande de su comercio de azúcares, moliendo en solo esta isla (Gran Canaria) 22 ingenios, algunos hasta los años 1.650”.

       A comienzos del siglo XVII se produjo la decadencia del cultivo de la caña de azúcar al ser más rentable su explotación en el Nuevo Continente, por lo que fue proverbial para los canarios la importación desde  Méjico, del maíz, o “millo”, que alternando con la cebada y el trigo, fue la base del sustento de los canarios: El gofio.

       El gofio, conocido y utilizado en su dieta por los guanches se obtenía de la molturación en molinos de mano de los granos de cebada o trigo. A partir de esta época es cuando los molinos impulsados por energía hidráulica alcanzan su máximo auge, aunque sin llegar a desplazar del todo a los molinos de mano primitivos.

       Los elementos de un molino eran: El canal que conduce al agua hasta el cubo; el cubo, generalmente de obra con forma circular, donde cae el agua con la suficiente fuerza para mover el molino. Dentro del molino, encontramos la tolva, o receptáculo de madera donde se vuelca el grano a moler; la canaleta, por la que va cayendo el grano desde la tolva a las piedras del molino; las piedras, que son las que llevan a cabo efectivamente la molienda, y que son dos, la piedra de arriba y la de abajo, que es la que permanece fija, sobre la cual gira la superior; el tambor, o cerramiento de madera alrededor de las piedras, y cuya finalidad es recoger el gofio que sale entre las piedras; la biquera o conducto que lleva el gofio desde el tambor a los sacos, y por último el avisador, artilugio que tenía por finalidad avisar cuando estaba próximo a  terminarse el grano de la tolva.

       Los molinos que aprovechaban la circulación del agua por las acequias de la Heredad de Arucas y Firgas, no tuvieron carácter comunal, sino que cada uno era fruto del esfuerzo de su propietario y su rendimiento era la retribución de su inversión y trabajo. La Heredad, al autorizarlos, y como sucediese en el caso de los lavaderos, nunca persiguió ánimo de lucro alguno, muy al contrario, siempre se mostró dispuesta a su instalación, protegiendo su funcionamiento.

       IV.5. Las presas.

       Como se ha dicho en apartados anteriores, a principios del siglo XVII comenzó el declive del cultivo de la caña de azúcar, lo que motivó la introducción del millo y la papa entre otros cultivos en las Islas Canarias. Perdido el mercado del azúcar a favor de Brasil y otras colonias americanas, se vuelve al cultivo de la vid , así como todo tipo de hortalizas y frutas hasta entonces desconocidos aquí, pero que ya habían tomado carta de naturaleza en el resto de Europa.

       Así llegamos a 1825, año en que  D. Santiago de la Cruz  introduce en nuestra agricultura y consecuentemente en la economía de Gran Canaria un nuevo cultivo, que al contrario de los hasta la fecha conocidos no precisaba apenas cuidados, tanto fue así que costó no pocos esfuerzos convencer a los agricultores de que  se trataba no de una plaga sino de una fuente importante de riqueza. Se trataba de la cochinilla, cultivo que únicamente necesitaba de unas tuneras a las que se “contaminaba” con el insecto productor, y ¿qué precisa la tunera o nopal para crecer? Tierras fértiles y ligeras, poco agua, ausencia de frío y tormentas y, sobre todo, calor. Talmente las Islas Canarias.

       Pero al igual que en  épocas pasadas, la economía tiene sus propias leyes y de nuevo se pierden los tradicionales mercados de Europa a los que vendíamos la cochinilla, exportación que en el año 1885 alcanzó el valor de 32,0 millones de pesetas.

       Tal y como venía preconizando D. Domingo J. Navarro, era necesario lo que, en términos económicos actuales podíamos traducir por “diversificación de la producción”; pero nadie le quiso escuchar y muchos menos entender. En esas andaba nuestra maltrecha economía cuando de nuevo irrumpe en nuestra sociedad, por entonces eminentemente agraria, un nuevo cultivo, esta vez procedente de las costas   de Guinea: Se trataba del plátano.

       Viera y Clavijo lo alaba cuando escribió “nada es más delicioso que el aspecto de aquellos platanares o plataneras, cuya amenidad de hojas incomparables, singulares troncos y granes racimos de la fruta más sabrosas del mundo, dan no sé que aire indiano a nuestra tierra”.

       Este nuevo cultivo, así como los citados de frutas y hortalizas demandaban una cada vez mayor cantidad de agua, que en verano o en las tan frecuentes como largas etapas de sequía, hacían que no sólo la demanda, sino lo que era más importante, su precio, alcanzasen cotas insospechadas.

       Por ello en 1862 se procedió a la incorporación a las aguas de la Heredad de los caudales de las acequias de Valsendero y en 1869 de las de San Juan y Mayorazgo. El incremento de tierras ganadas para el cultivo y su puesta en valor continuaba demandando mayor cantidad de agua, por lo que ya en 1857 existe constancia documental de la preocupación en la Heredad por la falta  de lugares idóneos para el embalsamiento de agua. En la Junta General del 29 de Marzo de 1857 se nombra una comisión, cuyos objetivos eran, de una parte, estudiar el mejor aprovechamiento de las aguas y por otra, el estudio de lugares susceptibles de la ubicación de albercones, señalando entre los posibles lugares, el barranco del Brezal y el Caidero del Pinto.

       No será hasta 1883, en que en una larga y técnicamente bien documentada petición, uno grupo de  herederos plantean a la Junta General de la Heredad la construcción de una presa. Además de los estudios de viabilidad, tanto de ingeniería como económicos, plasman en el escrito el número de fanegadas que podrían regarse con el agua que podría embalsar la presa, etc.

       En 1897, se toma el acuerdo de construir la presa. Al año siguiente se formaliza un empréstito por importe de 75.000 pesetas, valor nominal de la obligación, 250 pesetas, al interés del cinco por ciento. El 23 de Abril de  1899 se procede a la colocación de la primera piedra de la futura Presa de Abajo en el  Barranquillo del Pinto.

       El proyecto de esta presa, la primera de las existentes en el barranco citado, fue realizado  por el arquitecto D. Luis Maffiotte, según proyecto de 1867, siendo el director de las obras el ingeniero de Caminos, hijo de Arucas, D. Orencio Hernández Pérez. Las obras duraron desde 1899 hasta 1906, aunque ya en 1901, se repartió agua procedente de este embalse.

La Presa de Arriba, fue acordada su construcción en 25 de Diciembre de 1902, con un proyecto del también aruquense, que posteriormente sería Presidente de la Heredad, el ingeniero D. Manuel Hernández Pérez.

       La capacidad de embalse de la Presa de Abajo, es de 492.757,74 metros cúbicos y la Presa de Arriba es capaz de embalsar 257.903,80 metros cúbicos.




















APENDICES

Apéndice “A - 1”: Terminología.

Significado de palabras relacionadas con el agua, algunas de las cuales aparecen en este trabajo.

Agua de hilo.- Porción de agua que se reparte en vez de 12 horas, en las 24 horas del día.

Azada de agua.- Una de las unidades en que diariamente se divide y distribuye el caudal de agua. El caudal de la Heredad de Arucas y Firgas se divide en 24 azadas diarias.

Boquera.- Boca por la que sale el agua de una cantonera.

Caja de reparto.- Caseta de obra construida sobre la cantonera, protegiendo a ésta, de forma que no puedan abrirse o cerrarse las boqueras de reparto mas que por el acequiero.

Cantonera.- Es el seno construido de cantería en la acequia para detener en él las aguas que ésta conduce y darle salida por las boqueras que se abren, según el caudal que corresponda.

Clica.- Pieza para medir y partir las aguas que salen por la boquera.

Dula.- Es el período de días naturales y consecutivos que transcurre para que el caudal de agua quede repartido entre todos sus propietarios. La dula de la Heredad es de 31 días.

Escurres.- Una vez cerrada la boquera, el agua que discurre por la acequia.

Heredad.- Es el personal o mancomunidad a que pertenece el agua.

Heredamiento.- Es el caudal de agua.

Hila de agua.- Cantidad o medida de agua de 2 palmos de ancho por uno de alto.

Hila real de agua.- Cantidad de agua que en determinado tiempo se toma de una acequia por un orificio de un palmo cuadrado.

Limnígrafo.- Aparato para medir el paso de las aguas, leida en metros cúbicos.

Merma.- Fallo de agua en la boquera.

Paja de agua.- Pequeña porción de agua.

Tablilla.- Trozo de madera de 80 mm. de altura colocada en la boquera, para medir los milímetros de la azada.

Vitola.- Pequeño trozo de madera o metal, para medir la altura del agua que discurre por debajo de la tablilla colocada en la boquera.





























Apéndice “A – 2”. Equivalencias.

Cinco cuartos.- 5 pesetas.

Escudo.- 2,50 pesetas.

Maravedí.- Aparte de otros valores efectivos o imaginarios, su valor legal era de 3 céntimos.

Peso corriente.- 15 reales de vellón.

Peso duro.- 8 reales de plata ó 20 reales de vellón ó 2 escudos.

Real.- 25 céntimos de pesetas.

Real plata.- 2 reales de vellón.

Real de vellón.- 34 maravedises.

Tostón.- 1 peseta y 25 céntimos.

Un cuarto.- 3 céntimos o 4 maravedises de vellón.

Un ducado.- Moneda de oro de 375 maravedises u 11 reales de vellón y 1 maravedí.

Fanegada.- 5.503,66 metros cuadrados ó 12 celemines.

Celemín.- 458,64 metros cuadrados ó 4 cuartillos.

Braza.- 3,47 metros cuadrados.

Vara.- 0,8359 metros.

Palmo.- La cuarta parte de una vara.






Apéndice “B”, fotográfico.

Foto 1.- Acequia a su paso por Guayedra.

Foto 2.- Acequia con lavadero en Santidad.

Fotos 3 y 4.- Cantonera de Los Castillos.

Foto 5.- Acueducto de Las Paredes.

Foto 6.- Cantonera y boqueras en Los Castillos.

Foto 7.- Cantonera Real.

Foto 8.- Edificio de la Heredad.

Fotos 9, 10 y 11.- Lavaderos en Los Chorros.

Foto 12.- Presa de Abajo.

Foto 13.- Presa de Arriba.

Foto 14.- Cantonera con boqueras bajo Caja de Reparto en Los Castillos.
























Bibliografía

Función social de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas a través de su historia.
Riskallal Santana, E.
Fundación Mapfre Guanarteme, 1990.

Guía Histórico Artística de Arucas.
Hernández Padrón, A.
Cabildo Insular de Gran Canaria, 1996.

Arucas. Guía Turística.
Almeida Pérez, R. y Álvarez Reguero, A.
Cabildo Insular de Gran Canaria, 1994.

Historia de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas.
Rosales Quevedo, T.
Ayuntamiento de Arucas. 1977.

Recursos de Internet.

www.mma.es
(Ministerio de Medio Ambiente)

(Gobierno de Canarias)