EL
TURISMO EN LAS ISLAS CANARIAS
Una
aproximación al turismo de masas en el archipiélago. 1.940 – 1.960

I.- INTRODUCCIÓN.
1.1: Definición de
turismo.
El turismo es tan antiguo como el hombre
y nace con él mismo.
Hoy se acepta que el primer turista de
la Historia es el viajero y geógrafo griego Herodoto. Viajó a través del mar, a
pie, a caballo y en carro a Egipto, Mesopotamia, Palestina, Persia. Herodoto
describió las costumbres y datos etnográficos de todos los territorios por los
que pasó.
El turismo es una actividad cuyo
protagonista es el hombre, por lo que, al desarrollarse en el campo personal,
cada quien tiene su interpretación, la cual depende de sus vivencias, deseos,
gustos, cultura, etc., y por lo tanto su definición desde el punto de vista
general se torna dificultosa y a veces contradictoria. La definición del
turismo es sencilla si se refiere en cada caso a la opinión de cada quien, a lo
que cada quien perciba o interprete, pero, al englobar la definición para
satisfacer la expectativa general, definir el turismo es difícil.
Lo cierto es que el turismo se ha convertido en el
principal sector económico del mundo, estimándose que en el año 2006 el movimiento de turistas por el mundo creció
hasta los 842 millones de personas. En muchos países del mundo el turismo ya
constituye entre un 5 y un 10 por ciento de su producto interior bruto y en lo
que se refiere a las Islas Canarias, su participación en el PIB supone el 70%.
El doctor José Ignacio Arrillaga en su
libro Ensayos sobre el Turismo, lo
define así: “Turismo es todo desplazamiento voluntario y
temporal determinado por causas ajenas al lucro, el conjunto de bienes,
servicios y organización que en cada nación determinan y hacen posibles estos
desplazamientos y las relaciones y hechos que entre éstos y los viajeros tienen
lugar”.
El profesor Manuel Ortuño Martínez, en
su obra Estudio del turismo, define
el turismo con palabras simples pero con una gran profundidad, diciendo: “El
turismo es la afición a viajar por el gusto de recorrer un país”.
Podemos
resumir estas y otras interpretaciones acerca del turismo diciendo que es un
fenómeno socio-económico que influye en gran manera en el crecimiento cultural
y en la riqueza de los pueblos, o que es el movimiento de humanos para
intercambiar conocimientos, cultura, aventura, credo, idiomas, etc. En
definitiva, que es la tendencia natural del ser humano a cambiar de sitio
temporalmente para beneficiarse de las bondades del lugar visitado.
1.2: Clases de turismo.
Dentro de la clasificación del turismo,
entre otras, citaremos el turismo de
descanso y esparcimiento, que es en realidad la clase de turismo más
estrictamente apegado a su definición. El
turismo de negocios, aunque algunos autores consideran que este tipo de
viajes no se ajusta estrictamente al concepto de turismo, al entender que éste
debe carecer de ánimo de lucro. Turismo
cultural y científico, o aquel que individualmente o en grupos tiene como
finalidad la asistencia o participación en manifestaciones culturales,
festivales de música, etc. Turismo
deportivo, que también podría llamarse turismo de entusiasmo porque es el
que mueve a mayor cantidad de jóvenes y es el más sano por que su motivo no es
otro que la practica del deporte. Nada tiene que ver con ese turismo de 24
horas propiciado por los hooligans de cualquier país.
1.3: Orígenes del
turismo.
Aunque algunos autores sitúan los orígenes del turismo
en la Grecia clásica, pasando por el Imperio Romano con las segundas
residencias para el descanso y el esparcimiento en Pompeya y Herculano, no será
hasta el siglo XXVIII cuando se pondrán las bases del turismo moderno.
El germen surgió en el Reino Unido, se
le denominó “Grand Tour” y tenía el viaje como objeto primordial enseñar a la
joven burguesía compuesta por miembros del cuerpo diplomático, políticos,
abogados, militares, etc., los saberes y logros de los estados europeos
modernos. Francia, los Países Bajos, Alemania y sobre todo Italia, fueron los
países objeto de estos viajes, quedando excluida la Península Ibérica por
razones diversas, entre ellas, el conflicto entre las coronas española e
inglesa y la deficiente infraestructura de que gozaba España. Sólo con la
llegada al trono español de la Casa de Borbón, cambiará ligeramente la
situación y comienzan a aparecer ilustres visitantes por la frontera española.
El turismo moderno, con los dos
componentes que le son inherentes, la libertad de movimientos y la gran masa de
personas que lo practican, sólo se dará con la aparición de la máquina de
vapor, dando origen al ferrocarril y al
barco de vapor, en el siglo XIX.
Por lo que al turismo contemporáneo se
refiere, son sus componentes definitorios la rapidez en los desplazamientos (el
avión), la amplia oferta de destinos, la duración de las estancias y el control
de todo el conglomerado por parte de unos pocos operadores.
II.- EL TURISMO EN
ESPAÑA.
2.1: Breves
Antecedentes del turismo en España.
Como ya se ha dicho, las malas
relaciones de la Corona de España con otros reinos; el agobiante barroquismo
imperante frente a los aires neoclasicistas que soplaban en Europa y la total
ausencia de infraestructuras, mantuvieron alejada a España de las rutas de los
viajeros europeos.
Mediado el siglo XVIII, reinando Carlos
III, Madrid comienza a convertirse en punto de partida para ciertas excursiones
radiales que explorarán el resto del país, comenzando por los Reales Sitios y
la zona de Castilla, para más tarde adentrarse en Andalucía y Cataluña, siendo
ésta la región mejor equipada para el viajero y con mejores infraestructuras.
No será hasta mediado el siglo XX,
después del denominado desarrollismo, cuando el turismo llegó a representar un
elemento importante dentro de la economía de España, ya que de los 5.800
establecimientos hoteleros existentes en 1.965, con una capacidad alojativa de
300.000 plazas, la previsión era, para 1.967, alcanzar el millón de plazas
hoteleras. Para alcanzar esta cota de capacidad de recepción de turistas se
siguen diversas estrategias, entre ellas la apertura a la inversión extranjera,
hasta entonces muy restringida, las subvenciones, la concesión de créditos
blandos, amortización contable a mayor plazo, etc. Y en ocasiones supliendo la
iniciativa privada con la oficial, como fue el caso de los paradores y hoteles
propios.
Así, España llega a alcanzar el quinto
puesto como potencia turística mundial, logrando en el año 1.969 que los
ingresos por turismo supongan la primera partida de la balanza de pagos.
Todavía no se habla de la primera industria del país, pero poco falta.
|
Serie
estadística de visitantes extranjeros a España
|
|
|
||
|
y
cifra de ingresos por turismo (en Mill. de $USA)
|
|
|
||
|
|
|
|
|
|
|
AÑOS
|
VISITANTES
|
INGRESOS
|
|
|
|
1.931
|
276.300
|
S/D
|
|
|
|
1.932
|
278.605
|
S/D
|
|
|
|
1.933
|
261.465
|
S/D
|
|
|
|
1.934
|
275.611
|
S/D
|
|
|
|
1.946
|
83.568
|
6,28
|
|
|
|
1.947
|
136.779
|
11,58
|
|
|
|
1.948
|
175.892
|
18,08
|
|
|
|
1.949
|
283.890
|
16,18
|
|
|
|
1.950
|
749.544
|
20,61
|
|
|
|
1.951
|
1.263.197
|
29,51
|
|
|
|
1.952
|
1.710.273
|
40,49
|
|
|
|
1.954
|
1.952.266
|
90,15
|
|
|
|
1.955
|
2.522.002
|
96,72
|
|
|
|
1.956
|
2.728.002
|
94,84
|
|
|
|
1.957
|
3.187.015
|
76,86
|
|
|
|
1.958
|
3.593.867
|
71,59
|
|
|
|
1.959
|
4.194.686
|
158,91
|
|
|
|
1.960
|
6.113.256
|
296,50
|
|
|
|
1.970
|
24.105.312
|
1.680,78
|
|
|
|
1.980
|
38.026.816
|
6.967,70
|
|
|
|
1.990
|
52.044.056
|
18.593,00
|
|
|
|
Fuente:
Anuario de Estadísticas de Turismo en España. 1.993
|
|
|
||
III- EL TURISMO EN
CANARIAS.
3.1: Orígenes y
antecedentes.
Herodoto no viajó al Archipiélago Canario, por lo que
las primeras descripciones de nuestras islas las encontramos en otros viajeros
de la Antigüedad. Con el paso de los siglos, las informaciones sobre Canarias
se corresponden más con la mitología que con la realidad. No será hasta la descripción
de Plinio el Viejo, escritor romano del siglo I cuando se encuentra una
descripción en la que podamos reconocer geográficamente a nuestras islas, y
ello fue posible gracias a la expedición organizada bajo el reinado de Juba II
de Mauritania a las islas.
A partir de la expedición de Lancelotte
Malocello a Lanzarote en 1.336, posiblemente arribado a la isla por error de
navegación, se han sucedido en el tiempo un flujo continuo de expediciones cuyo
destino era el Atlántico Sur, en ocasiones, y en otras con decidida
intencionalidad de ocupación de las islas.
Por solo citar un ejemplo, reseñaremos
el viaje realizado bajo los auspicios del rey de Portugal Alfonso IV en 1.341,
al mando del capitán florentino Angelino
Corbizzi. Fue este posiblemente el primer viaje realizado por europeos donde se
combinan los fines turísticos, de simple curiosidad y espíritu aventurero, con
los fines de exploración comercial. Visitaron la práctica totalidad de las
islas observando a sus habitantes y sus recursos. El encargado de relatar la
expedición no fue otro que el genio de la literatura Giovanni Boccaccio.
Se puede afirmar que la imagen turística de Canarias se
forja desde el mismo momento que se incorpora a la órbita europea en el Siglo
XV, razón por la cual es y será un sólido destino turístico.
3.2: El turismo en
Canarias en la época moderna.
Como una consecuencia más de sus intereses comerciales
en las Islas Canarias, fueron los ingleses los que primeramente establecieron
en al Archipiélago su base de reposo y convalecencia más allá de sus fronteras.
Efectivamente, nuestras islas supusieron para la fabril Inglaterra de la
revolución industrial un lugar privilegiado para la recuperación de sus
“invalids”, enfermos con padecimientos del mal del momento: la tuberculosis. Los
doctores ingleses James Clark, William Wilde y James Cooper encontraron en las
islas un lugar idóneo, siendo junto a otros, los descubridores de Canarias como
lugar de interés médico-turístico para el traslado y tratamiento de este tipo
de enfermos.
3.3: El turismo en Canarias. 1.940 – 1.960: De la
escasez a la abundancia.
Llegados al punto central de nuestro trabajo,
aplicaremos el sistema D.A.F.O. para evaluar el flujo turístico hacia nuestras
islas en la fecha inicial del estudio, señalando las debilidades que presentaba
el panorama internacional, así como las propias derivadas de un régimen que
mantenía la autarquía como único sistema político, social y económico.
Analizaremos después las amenazas que se cernían sobre el esquema que el Estado
propuso para avanzar en esta nueva fuente de riqueza, seguiremos con las
fortalezas que a nuestro juicio tienen las islas para generar un desarrollo
sostenible del turismo en su territorio y finalizaremos con la enumeración de
las oportunidades que entendemos se le presentaban en el inicio de la década de
los sesenta a nuestro turismo.
Nuestra propuesta de mejora,
necesariamente ha de referirse al estado actual de la cuestión, incluyendo las
últimas cifras de visitantes, ocupación hotelera, gastos por visitante, etc.
3.4: El turismo en
Canarias 1.940 – 1.960. Debilidades.
¿Cuál era el panorama turístico de las
islas en la década de los cuarenta? Pues el derivado de las contiendas que tuvieron lugar. De una parte la guerra civil española,
recientemente concluida, pero cuyas consecuencias más duras se extenderían
hasta bien entrada la década siguiente y la segunda guerra mundial, que se
iniciaba en 1.939. Ambas truncaron toda promoción de las islas y
consecuentemente la afluencia de turistas.
Para situarnos mejor en el ámbito
económico de aquella época, nos vamos a remitir al informe que la Cámara de
Comercio, Industria y Navegación de Las Palmas, elabora y remite con fecha del
26 de Octubre de 1.944 al Delegado del Mando Económico en Las Palmas, en el que
con las limitaciones de expresión imperantes, se hace una panorámica bastante
acertada, a nuestro juicio, de la realidad de esta provincia, incluso
entendemos que en varios pasajes podríamos calificarla de valiente. Por
supuesto que el turismo como problema no tiene cabida en este informe, pero no
por ello lo soslaya del todo, al señalar la importancia del puerto de La Luz como
escala y como estación de transbordos, como lo había sido antaño; la
intangibilidad de los Puertos Francos y, sobre todo, a los fines de este
trabajo, la visión que ya se tenía de la eclosión del turismo en fechas
venideras, proponiendo entre las necesidades de infraestructura de Gran Canaria,
la construcción de otro aeropuerto más cercano a la capital, proponiendo
incluso su emplazamiento: Las lomas de Escaleritas. Este asunto volverá a ser
tratado por la prensa local mediados los años cincuenta, cuando por fin
comienza a vislumbrarse una nueva era para el turismo insular. Referido al año
1.951, la antes citada Cámara de Comercio emite un informe anual, en el que en
su balance de importaciones y exportaciones, indica un dato muy elocuente
respecto a la recuperación del turismo: indica que el año citado los ingresos
por turismo en la provincia ascendieron a 15.395 libras esterlinas, más de 16,5
millones de pesetas de la época.
En este año la prensa local hace público
un bando de la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, normalizando el servicio
de limpiabotas, que habrá de llevarse a cabo por personal debidamente
uniformado, dentro de locales públicos, con chapa identificativa y todo ello,
según se señala en el preámbulo del
bando, “para evitar la mala imagen ante los turistas que nos visitan de estos…”
Por otra parte, y como consecuencia
lógica de este periodo de pobreza general, nos encontramos con la falta de
capacitación técnica para atender los servicios demandados por el turismo,
donde se incluye la inexistencia de un equipamiento básico donde atender esta
corriente de visitantes, exigua en principio, pero como se verá, en permanente
incremento.
3.5: El turismo en
Canarias. 1.940 – 1.960. Amenazas.
En cuanto a las amenazas que debía
afrontar el turismo, estaban, de una parte las genéricas, tales como la falta
de comunicaciones regulares y una regulación impuesta por normativas
nacionales, que no se podían aplicar estrictamente en esta región.
Por otra parte, existían determinadas
barreras que impedían un flujo mayor, y estas barreras las encontramos en la
legislación del Reino Unido, que no permitía a sus ciudadanos viajar al
exterior con una suma de divisas superior a las 30 libras. Esta normativa fue
modificada sucesivamente, de forma que en 1.949 se amplió la suma hasta las 50
libras y en 1.950, se autorizaron hasta las 100 libras. Siendo en sus
principios el turismo inglés el principal y casi único que nos visitaba, se
entenderá mejor esta limitación monetaria.
3.6: El turismo en
Canarias. 1.940 – 1.960. Fortalezas.
El turismo de masas, iniciado en los años sesenta del
pasado siglo, ha tenido efectos muy beneficiosos para el desarrollo económico y
social de Canarias, que se ha traducido en un incremento del nivel de vida en
las islas, aumento de la población; mejora sostenida de las infraestructuras,
destacando la calidad de los aeropuertos, puertos y carreteras y fuertes
inversiones en el sector inmobiliario, así como ha dinamizado la construcción y
el comercio en general, para atender la demanda de los residentes y turistas.
Entre los puntos fuertes que presenta el
destino Canarias para el turismo, señalaremos, sin ánimo de ser exhaustivos,
los siguientes:
- El buen clima, ligado a no
estacionalidad de su flujo turístico.
- Proximidad a los centros emisores de
turismo.
- Inagotabilidad de determinados
elementos naturales (sol y mar).
- Diferencial favorable al visitante
en el cambio de divisas.
3.7: El turismo en
canarias. 1.940 – 1.960. Oportunidades.
De las noticias de la prensa local, al
igual que ocurría en el resto del territorio nacional, se deduce que las
perspectivas de futuro del turismo para Canarias no podían ser más que
favorables. Y lo eran porque como se ha visto con anterioridad al referirnos a
los puntos fuertes, las islas poseían la dotación natural y del conocimiento de
sus bondades climatológicas y medioambientales, tanto en la Europa continental
e insular, por el Reino Unido, como en América del Norte, que fue una fuente de
emisión de turismo que lamentablemente no se pudo sostener.
A finales de los años sesenta se van a
producir una serie de hechos que van a colocar a las Islas Canarias en el
epicentro del turismo europeo, siendo varios los acontecimientos que van a
incidir en la aparición de este fenómeno.
Por una parte, gracias a los Planes de
Desarrollo impulsados por gobierno de la nación, se va a posibilitar que por
parte del sector privado, y merced a subvenciones, acceso al crédito en
condiciones preferenciales y la apertura a la inversión extranjera, sea posible
el desarrollo del sector hotelero en España, y por ende en Canarias.
Por otra parte, en la Navidad de 1.957
tiene lugar un hecho que marcaría irrevocablemente el destino turístico de
estas islas. Aterrizó en el aeropuerto de Gando el primer avión bimotor Curtis
Commander de la compañía sueca Transair AB, con 54 turistas que huían del crudo
invierno de su país. Hasta entonces nuestros visitantes eran en su gran mayoría
ingleses que venían en barco, pero los charters comenzaron a traer turismo
nórdico, sueco en su mayoría, a la Playa de las Canteras, publicitada
primeramente por cadenas hoteleras como HOCASA, HUSA y AMURGA, y más tarde por
el Ministerio de Información y Turismo, que había sido creado en 1.951.
Junto a los turistas del Norte de
Europa, comenzaron a llegar los peninsulares, para los que hasta entonces había
sido el archipiélago algo extraño y alejado.
Gracias en parte a los turistas, a
partir de los sesenta la dictadura franquista empezó a liberalizarse y lo que los sectores más
integristas vieron como una amenaza a la tradición católica, comenzó a ser
defendido como una oportunidad para romper el aislamiento internacional. Así
puede leerse en el periódico Falange de Las Palmas, del 18 de Marzo de 1.960,
página 2, bajo el título “Turismo: su valor político”, lo siguiente:
“…
un incremento del 50% de turistas de un año a otro, pone de relieve que España
está de moda, pero asimismo, que el turista extranjero es el mejor y más seguro
instrumento de propaganda” porque “el
turista es portador de la verdad y por ello la verdad de España se impone
frente a la barrera que levantan sus enemigos”.
Unido a todo lo anterior no debe dejar de señalarse las
inversiones que el Estado había llevado a cabo en las islas, estableciendo una
red de Paradores Nacionales, que junto a hoteles ya establecidos, fueron el germen del
desarrollo inmobiliario-turístico de las islas.
En estas se llega al primer tercio de
los sesenta, donde se empieza a consolidar el destino Canarias como receptor de
turismo de masas, dando lugar un segundo desarrollismo, esta vez local, entre
cuyos elementos favorecedores no debe olvidarse la ley Strauus de la entonces
República Federal Alemana, que permitió invertir los excedentes del ahorro
nacional alemán fuera de sus fronteras, estando las Islas Canarias expresamente
citadas como destino de las inversiones.
IV.- Propuesta de mejora.
El escenario turístico
es, quizá el que mejor resume las contradicciones de las sociedades
tardomodernas: tensiones entre lo local y lo global; extinción de todo vestigio
de naturaleza intacta, pérdida del sentido histórico, hegemonía de la imagen en
la articulación de lo social y conquista del tiempo de ocio por las relaciones
de producción capitalista.[1]
Consideramos que esta frase define a la perfección la
situación socio-económica de nuestra Comunidad. A partir de esta realidad y
asumiéndola en su integridad es cuando entendemos que cualquier propuesta de
mejora puede tener sentido y ser eficaz en cuanto a los resultados pretendidos.
No nos cabe duda alguna que la historia
administrativa turística de las Islas Canarias empieza a diferenciarse de la
resto del país a partir de la aprobación de la L.O. 10/1982 del 10 de Agosto
del Estatuto de Autonomía de Canarias, y en virtud de su artículo 29, la
Comunidad Autónoma de Canarias tiene competencia exclusiva en las siguientes
materias:
“14.- Promoción y
ordenación del turismo en el archipiélago”.
Los sucesivos gobiernos autonómicos se han dedicado a
una frenética regulación administrativa cuyo máximo exponente es la Ley 7/95
sobre la Ordenación del Turismo en Canarias y, más recientemente, las Directrices
de Ordenación del Territorio en Canarias. (Ley 19/03 del 14 de Abril).
Con la experiencia sufrida más que
vivida en nuestra Comunidad, y teniendo en cuenta que estamos tratando de un
sector de servicios con una muy alta volatilidad y de carácter cíclico y
cambiante, cualquier modelo debe considerar la sostenibilidad como una variable
irrenunciable. Si tenemos en cuenta que la población de las islas ha pasado de
los 966.177 habitantes de derecho en 1.960 a los 1.672.689 del año 2.000, nos
daremos cuenta que este principio es del todo irrenunciable, porque además, nos
encontramos con una falta de suelo, a lo que se suma la carestía del mismo; una
agobiante escasez de recursos naturales (agua y terrenos agrícolas);
masificación, desaparición de costas vírgenes, así como una cada vez mayor
cantidad de propiedades inmobiliarias en manos de extranjeros.
Si tenemos en cuenta en contenido de la
Directriz 120, de la citada Ley 19/03, donde expresa que:
“la
actividad turística es la base de la
economía canaria y la impulsadora de la diversificación económica de las islas”,
podremos convenir que cualquier paradigma a futuro, debería contemplar al menos
los siguientes enunciados:
- Renovación de la oferta turística
alojativa.
- Relación de la oferta con la demanda
- Incremento de la competitividad.
- Sostenibilidad del sector.
- Contención del perímetro
urbano-turístico.
- Desarrollo de un turismo cultural y
científico.
De estos seis enunciados, quizá el
más controvertido sea el primero, ya que cualquier reconversión produce efectos
negativos, al menos para algunos. Si es cierto que un hotel tiene detrás de sí
una empresa con la organización económica que combina capital, recursos humanos
y materiales, formación, tecnología y sobre todo, al estar dotado de un esquema
contable-legal, amortiza sus bienes, acumulando un capital destinado a afrontar
la renovación de la planta, llegado el momento de su obsolescencia.
Pero
no ocurre lo mismo en el caso de la planta extrahotelera, en lo que detrás del
inmueble no existe una organización financiera. Se trata de un anterior
ahorrador que recobra su inversión en forma de renta, pero que no dota una
provisión, no ya para la renovación del inmueble; en algunos casos ni siquiera
puede dotar un fondo para las reparaciones más perentorias. Se está dando el
caso de comunidades de explotación que se están disolviendo para arrendar las
unidades alojativas. Ello aparte de perjudicar al turismo, con residentes
permanentes y ocasionales en un mismo complejo, contraviene la propia ley, que
calificó aquel suelo como turístico y no como residencial.
Los enunciados segundo y tercero
entendemos que son reglas de actuación que cualquier corporación no debe perder
de vista, y estamos seguro de que es así, lo que ha venido acaeciendo es que la
especulación y el afán por copar una cuota mayor de mercado, que en cualquier
caso ha sido transitorio, ha conseguido desplazar la primera de las leyes del
mercado: equilibrio entre la oferta y la demanda. Como ejemplo pongamos a
Grecia. Un país que todos reconocemos como un referente en el turismo europeo,
con una superficie que no resiste la comparación con las Islas Canarias. Pues bien, las Islas Canarias tienen más camas
turísticas que toda Grecia.
Siguiendo el orden de los enunciados, tenemos que el cuarto y
quinto son complementarios. Creemos que debe limitarse la amplitud del
perímetro de la ciudad turística, desde dos puntos de vista: Uno, que no
invada, contaminando otro territorio, y dos, que sea respetuosa con el
medioambiente existente en su perímetro de actuación.
Por último nos referiremos al
turismo cultural, faceta que en Canarias tiene cierta relevancia, pero no por
méritos propios, sino forzados por la propia demanda. Para ello sería preciso
fomentar, entre otras actuaciones, y sin ánimo de exclusividad, la enseñanza
del español como recurso turístico; festivales de música y ópera; carnavales;
fiestas patronales; exposiciones de arte; cursos y actividades gastronómicas;
circuitos históricos; turismo científico divulgador de la botánica natural, así
como los congresos culturales.
Igualmente
consideramos oportuno captar la estancia en nuestras islas de los ejecutivos de
la Europa del Norte, que pasan la mitad del año en un clima hostil. Con la
moderna tecnología, de la que Canarias, afortunadamente no está muy rezagada,
se podría ofrecer a este visitante la posibilidad, dicho en términos
coloquiales, de dirigir su empresa en bañador y al borde la piscina o en la
playa la mayor parte del año.
V.-
Información y fuentes.
Para la realización de este trabajo se ha investigado
en el archivo histórico de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y
Navegación de Las Palmas, de donde hemos obtenido los documentos que se
acompañan en anexos 1, 2, 3, 4 y 5.
Hemos intentado obtener datos
estadísticos sobre turistas en Canarias durante el periodo sobre el que versa
nuestro trabajo en el Archivo Histórico Provincial. Según nos manifestó un
antiguo funcionario del extinto Sindicato Vertical, existen series estadísticas
anuales. Todos los archivos de esta Organización se entregaron en el Archivo
Histórico, el cual no los ha clasificado, desconociendo el contenido de cada
legajo.
Pareja suerte hemos tenido con los
archivos del Gobierno Civil de Las Palmas, ante el cual presentamos, con fecha
20 de Diciembre pasado, una petición por escrito solicitando la referencia del
legajo que contiene los datos que perseguíamos, al objeto de que por parte del
repetido Archivo Histórico se nos facilitase. A la fecha de concluir este
trabajo, 4 de Enero, no hemos recibo respuesta alguna.
Otra de las fuentes utilizadas para la
realización del presente, ha sido la hemeroteca del Museo Canario y de la
biblioteca general de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde hemos
podido consultar y fotocopiar y en su caso digitalizar, la prensa diaria de las
islas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma.
Igualmente hemos consultado las bases
bibliográficas de nuestra Universidad, donde nos hemos servido de las
siguientes obras:
La ya citada Paisajes del placer,
paisajes de la crisis, cuyo autor es D. Mariano de Santa Ana y otros, editada
por la Fundación César Manrique en el año 2.004.
La tesis doctoral de D. Oscar L. Amador
García, titulada El impacto turístico en Canarias. U.L.P.G.C., 2004.
Hemos consultado El turismo español en
cifras, editado por el Instituto de estudios turísticos, Madrid.
Lo mismo hemos hecho con la obra de D.
Vicente Hernández Jiménez, titulada El centro de iniciativas y turismo de Gran
Canaria, en edición de 1.994 de la R. S. E. de Amigos del País.
En la biblioteca de Humanidades de la U.L.P.G.C.
hemos podido consultar la obra de Manuel Betancor, Turismo: Las Palmas, edición
de Inforcasa de 1.983, así como las ediciones pertinentes del Anuario
Estadístico de España.
Igualmente, hemos solicitado datos de
series históricas sobre el turismo nacional, que nos fueron facilitadas vía fax
por el Instituto de Estudios Turísticos, en Madrid.
También tenemos que reseñar la obra El
turismo en la Historia de Canarias, de Nicolás González Lemus y Pedro Miranda
Bejarano, la cual nos ha sido de gran utilidad.
Por último señalar los recursos de
Internet que hemos consultado. Han sido el Instituto Nacional de Estadística
(ine.es), el Instituto Canario de Estadística, ISTAC (gobcan/istac.org) y la
página de turismo del Gobierno de Canarias (gobiernodecanarias.org/turismo).
|
TURISMO RECEPTIVO
PROCE
|
|
|
DENTE DEL EXTERIOR
EN
|
|
|
LA CDAD. AUT. DE
CANARIAS
|
|
|
AÑOS
|
VISITANTES
|
|
1996
|
8.007.118
|
|
1997
|
8.433.873
|
|
1998
|
9.349.152
|
|
1999
|
9.850.592
|
|
2000
|
9.975.377
|
|
2001
|
10.137.202
|
|
2002
|
9.978.503
|
|
2003
|
9.836.785
|
|
2004*
|
8.574.196
|
|
*Datos a 11.04
|
|
Fuentes: AENA, INE e ISTAC.
Índice de anexos
1.- Evolución General de la Economía
Española.
(Informe del Consejo de Cámaras de
Comercio de España,
elaborado con datos del Banco de Bilbao) 2 páginas.
2.- Informe de la Cámara de Las Palmas al
Mando Económico. 9
páginas.
3.- Balance de la economía de la provincia
de Las Palmas, 1.951 elaborado por la Cámara de Comercio. 11 páginas.
4.- Notas sobre la situación económica de
la provincia. 1.952. 2
páginas.
5.- Ídem. Anterior correspondiente a 1.961.
2 páginas.
6.- Artículos sobre turismo publicados en
la prensa del archipiélago entre los años 1.951 y 1.960 en los periódicos La
Tarde, El Día, Diario de Avisos, Diario de Las Palmas, Falange y La Provincia. 40 páginas.
7.- Artículos “Maspalomas, oasis turístico”
y “Unas islas turísticas desde siempre” y entrevista con D. Pantaleón Quevedo
Vernetta, aparecidos en el extra de Turismo de Canarias 7, 1.983. 4 páginas.
8.- Editorial de “Falange” del 18 de Marzo
de 1.960. 1 página.
9.- Notas de prensa del Instituto Nacional
de Estadística.
(Encuesta nacional en alojamientos
turísticos Novbre.2004. 14 páginas.
[1] Paisajes del placer,
paisajes de la crisis. Mariano de Santa Ana et al. Fundación César
Manrique.2004
No hay comentarios:
Publicar un comentario