EL PARQUE
NACIONAL DE TIMANFAYA.
“JUSTA GAEA NASCITA”
(LA
TIERRA RECIEN NACIDA)
EL
PARQUE NACIONAL DE TIMANFAYA:
“La
tierra recién nacida”
Índice:
1.-
Definición. Antecedentes. Marco jurídico.
2.-
Creación. Situación. Límites. Extensión.
3.-
Orígenes del Archipiélago Canario.
3.1 La isla de Lanzarote.
4.-
Timanfaya. Orígenes. Volcanología y geología.
4.1 Ecosistemas y ambientes terrestres.
4.2 Ecosistemas y ambientes marinos.
4.3 Climatología.
4.4 Flora.
4.5 Fauna.
5.-
Uso público.
6.-
Estadísticas.
Anexos:
a)
Decreto 2615/1974, de 9 de Agosto, de creación del Parque Nacional de
Timanfaya. (B.O.E. 223 del 17 Septiembre 1974).
b)
Ley 6/1981, de 25 de Marzo, de reclasificación del Parque Nacional de Timanfaya.
(B.O.E. 90 del 15 Abril 1981).
c)
Real Decreto 1621/1990, de 14 de Diciembre, por el que se aprueba el Plan
Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional de Timanfaya. (B.O.E. 303 del 19
Diciembre 1990).
1.- Definición.
Antecedentes. Marco jurídico.
Un Parque Nacional es un espacio
natural de alto valor natural y cultural, poco alterado por la actividad humana
que, en razón de sus excepcionales valores naturales, de su carácter
representativo, la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones
geomorfológicos, merece su conservación una atención preferente y se declara de
interés general de la Nación por ser representativo del patrimonio natural
español.
Para que un territorio sea declarado
Parque Nacional debe ser representativo de un sistema natural, tener una
superficie amplia y suficiente para permitir la evolución natural y los
procesos ecológicos, predominar ampliamente las condiciones de naturalidad,
presentar escasa intervención sobre sus valores naturales, continuidad territorial,
no tener genéricamente núcleos habitados en su interior, y estar rodeado por un
territorio susceptible de ser declarado como zona periférica de protección.
La existencia de los Parques Nacionales
en España data de 1.916 en que fue aprobada la primera Ley de Parques
Nacionales. En la actualidad el marco jurídico es el contenido en la Ley 41/97
que modifica la anterior 4/89, dada la sentencia del Tribunal Constitucional
que venía a resolver una cuestión acerca de la gestión de estos Parques, cuya competencia
no podía ser sólo de la Administración General del Estado, sino compartida con
las Comunidades Autónomas afectadas.
Los Parques Nacionales son declarados
mediante Ley de las Cortes Generales, previa propuesta favorable de la Asamblea
Legislativa de la Comunidad Autónoma en cuyo territorio estén o vayan a estar
situados.
Actualmente en España existen un total
de trece Parques Nacionales, que son, ordenados por año de su declaración, los
siguientes:
P. N. de los Picos de Europa, en las
provincias de Asturias, Cantabria y León. (1.918).
P. N. de Ordesa y Monte Perdido,
en Huesca. (1.918).
P. N. del Teide, en la provincia de
Santa Cruz de Tenerife. (1.954)
P. N. de la Caldera de Taburiente,
en la misma provincia (1.954).
P. N. de
Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, en Lleida. (1.955)
P. N. de Doñana, en la provincia de
Huelva. (1.968).
P. N. de las Tablas de Daimiel, en
Ciudad Real. (1.973)
P. N. de Timanfaya, en Las Palmas,
(1.974)
P. N. de Garajonay, en la provincia
de Santa Cruz de Tenerife. (1.981).
P. N. del Archipiélago de Cabrera,
en Palma de Mallorca. (1.991).
P. N. de Cabañeros, en Ciudad Real.
(1.995).
P .N. de Sierra Nevada, en la
provincia de Granada. (1.999).
P. N. de las Islas Atlánticas, en
las provincias de A Coruña y Pontevedra. (2.002).
La mayoría de estos parques han sido
reclasificados y ampliados con posterioridad a su declaración. Tal es el caso
del de Timanfaya, que en 1.981, mediante Ley 6/81 fue reclasificado.
En cuanto a las superficies de los
Parques Nacionales, señalar que el de menor extensión, las Tablas de Daimiel
ocupa 1.928 hectáreas y el mayor, los Picos de Europa, se extiende sobre 64.660
hectáreas. La superficie total que ocupan estos 13 parques es de 323.673,8 Ha.
2. El Parque Nacional
de Timanfaya: Creación. Situación. Limites. Extensión.
El Parque Nacional de Timanfaya fue
creado mediante el Decreto 2615/1974, de 9 de Agosto. Posteriormente, y
mediante la Ley 6/1981 de 25 de Marzo, fue reclasificado, adecuando las normas
de se creación a la normativa de Espacios Naturales Protegidos de 1975.
Se encuentra situado en la isla de
Lanzarote, siendo el único de los Parques Nacionales situados en las Islas
Canarias que limita con el mar. Se extiende sobre los municipios de Tinajo y
Yaiza.
La extensión superficial del parque es
de 5.107,5 hectáreas.
3.- Orígenes del
Archipiélago Canario.
Las Islas Canarias de encuentran situadas en la
denominada Región Macaronésica, formada por los archipiélagos de Azores,
Madeira, Cabo Verde e Islas Salvajes, teniendo en común su nacimiento en la
separación de los continentes americano y euro-africano, con el consiguiente
nacimiento del Océano Atlántico. Esta separación produjo una fisura, dando
lugar a la formación de la cordillera submarina conocida como Dorsal Atlántica,
la cual creó una presión entre las placas oceánica y continental dando lugar a
un levantamiento de bloques en los cuales se produjeron fisuras que, en
contacto con el manto en fusión, dieron lugar a erupciones submarinas que por
acumulación de materiales, emergieron de la superficie del océano, dando lugar
a la formación de islas oceánicas, entre ellas, las Islas Canarias, hecho este
acaecido hace unos 30 millones de años, aunque el inicio de la actividad
volcánica (el nacimiento de las islas bajo el mar), se sitúa hace 70 millones
de años.
3.1. La Isla de
Lanzarote.
Lanzarote es la isla mas oriental del
Archipiélago Canario, ocupando el cuarto lugar por extensión, con una
superficie de 805 kilómetros cuadrados. Dista unos 125 kilómetros del
continente africano. Presenta escasa
altitud, alcanzando su cota máxima 679
metros, lo que hace que su régimen de lluvias sea escaso, ya que al carecer de
relieve que se interponga en el paso de los vientos alisios que soplan del N-E,
estos no descarguen, dando lugar a un clima subdesértico con una pluviosidad
inferior a los 200 milímetros anuales. En estas condiciones es muy difícil la
práctica de la agricultura, por lo que sus habitantes basaron su economía en la
ganadería y la pesca. Para mejorar el rendimiento agrícola, han desarrollado la
técnica de los “arenados” que consiste en cubrir el casi estéril terreno con una capa de lapilli o
picón –localmente denominado “rofe”- procedente de las erupciones volcánicas,
que dada su porosidad, tienen la virtud de retener la humedad. Hasta los años
sesenta del pasado siglo, estas fueron las únicas fuentes de riqueza de la
isla. A partir de entonces, y merced a las condiciones climáticas, tuvo lugar
el desarrollo turístico, dinámico generador de riqueza en la vertiente positiva,
pero simultáneamente factor determinante de la alteración del paisaje, lo que
unido a la afluencia masiva de visitantes, dio lugar al desorbitado incremento
urbanístico y de sus infraestructuras, deteriorando los recursos tradicionales.
Desde el punto de vista geológico la
isla es aparentemente sencilla: carece de complejo basal en superficie, no tiene calderas relevantes, pero es sólo en
apariencia. Estudiando los detalles nos encontramos con rocas recientes con
gran cantidad de códigos que nos hablan de la originaria corteza existente bajo
el nivel del océano, la base de las islas tal como ahora las conocemos. Pero
sobre todo, y lo que hace excepcional dentro de su aparente monotonía es la
anomalía térmica, la mayor de todo el archipiélago; parte de las lavas
procedentes de las erupciones del período 1730-1736, no son alcalinas, cuando
la mayor parte de las del resto del archipiélago lo son, y por último, es la
única isla que no tiene edificio propio, sino que comparte su plataforma
submarina con su vecina Fuerteventura, el denominado Banco de la Concepción.
Tantas singularidades han hecho de Lanzarote la isla más y mejor estudiada
desde el punto de vista tectónico.
Paisajísticamente, la isla se
caracteriza por sus grandes extensiones de terreno cubierto con coladas de
lava, llamados “malpaís” y sus mas de 300 conos volcánicos, entre los cuales,
los mas recientes (menos de 300 años), se encuentran en Timanfaya.
En el año 1.993, la Isla de Lanzarote
fue declarada por la UNESCO Reserva de Biosfera por “conservar uno de los
ecosistemas y paisajes volcánicos más excepcionales del archipiélago canario”,
albergando en su corta extensión, y al margen del parque nacional que nos
ocupa, otros diez espacios naturales protegidos, que son la Reserva Natural de
los Islotes, los parques naturales del Archipiélago Chinijo y el de los Volcanes, los monumentos naturales
de la Corona, los Ajaches y el de la Cueva de los Naturalistas, los paisajes
protegidos de Tenegüime y de La Geria y los sitios de interés científico de Los
Jameos y del Janubio.
4. Timanfaya.
Orígenes. Volcanología y Geología.
Si algún rasgo distingue a Timanfaya, no
es precisamente su antigüedad, ya que la actual configuración orográfica es
fruto de uno de los procesos eruptivos más largos y recientes acaecidos en la
isla, concretamente entre los años 1730 a 1736, siendo su protagonista el
volcán Timanfaya.
El párroco de Yaiza D. Andrés Lorenzo
Curbelo describía así lo acaecido en 1730:
“El primero de Septiembre entre las nueve y
diez de la noche la tierra se abrió de pronto cerca de Timanfaya a dos leguas
de Yaiza. En la primera noche una enorme montaña se elevó del seno de la tierra
y del ápice se escapaban llamas que continuaron ardiendo durante diecinueve
días. Pocos días después un nuevo abismo se formó y un torrente de lava se
precipitó sobre Timanfaya, sobre Rodeo y sobre una parte de Mancha Blanca. La
lava se extendió sobre los lugares hacia el Norte, al principio con tanta
rapidez como el agua, pero bien pronto su velocidad se aminoró y no corría mas
que como la miel. Pero el siete de Septiembre una roca considerable se levantó
del seno de la tierra con un ruido parecido al del trueno, y por su presión
forzó la lava que desde el principio se dirigía hacia el Norte a cambiar de
camino y dirigirse hacia el Noroeste y Oeste noroeste. La masa de lava llegó y
destruyó en un instante los lugares de Maretas y de Santa Catalina, situados en
el Valle. El once de Septiembre la erupción se renovó con más fuerza, y la lava
comenzó a correr.”
Más
información es facilitada por Pedro Agustín del Castillo, cuando escribió:
“… esta isla la
destruyó casi la mitad un furioso volcán que reventó el día viernes primero de
Septiembre del año 1730 a las diez de la noche en la aldea de Chimanfaya, tres
leguas de la villa capital Teguise, que repitió, abriendo diversas bocas,
cuatro años, devorando muchas aldeas y levantando grandes montañas donde no las
había, alcanzando sus arenas menudas mas de seis leguas de distancia. Corrió
dicho volcán por la parte del nordeste hasta entrar en el mar mas de un cuarto
de legua, ocupando su profundidad cuarenta brazas, y sobresaliendo que se veían
sus llamas a distancia de cincuenta leguas, causando su estruendo extraño
espanto a los vecinos de las demás islas, por cuya razón se despobló parte de
esta isla, pasando muchas familias a la cercana Fuerteventura”
Consecuencia de este poderoso proceso
eruptivo es la actual configuración del Parque, surgiendo hasta 25 nuevos
cráteres volcánicos en un reducido espacio de pocos kilómetros cuadrados, los
cuales forman la zona denominada Montañas del Fuego.
A raíz de las erupciones del siglo
XVIII, resultaron abrasadas mas de 20.000 Has. de fértil vega, viéndose
aumentada la superficie de la isla por efecto de la solidificación de las
coladas de lava llegadas hasta la orilla del mar.
Tras casi 90 años de letargo telúrico,
en 1.824 se registraban las últimas erupciones locales, dando lugar a los
cráteres de los volcanes Tao, Tinguatón y Chinero, este último integrado en el
Parque Nacional. En este período eruptivo, menos violento y de menor duración
que el ocurrido en 1730-1736, se observó un curioso fenómeno: El Tinguatón
expulsó por su cono agua salada, suceso que los vulcanólogos atribuyen a la
repentina irrupción de caudales marinos en su interior. La costa dista seis
kilómetros del volcán.
Predominantemente geológico, este Parque
Nacional representa el volcanismo reciente de las Islas Canarias, donde el
mundo mineral preside el conjunto de esta área protegida. Timanfaya es una
exaltación de los fenómenos geológicos, especialmente los de naturaleza
volcánica y de las fuerzas internas y poderosas de las corteza terrestre. De
incomparable belleza son las coladas lávicas, - algunas de las cuales presentan
color amarillo debido a las especiales condiciones de enfriamiento-, que
descienden como ríos petrificados por las laderas de los conos volcánicos,
adoptando formas escoriformes, formando grandes lastrones y constituyendo
típicos campos de lava.
Igualmente, pueden observarse productos
sólidos lanzados por la fuerza del volcán a muchos metros de altura, sembrando
el paisaje de bombas de diversos tamaños y formas redondeadas, esponjosos
lapillis de pequeño diámetro y las cenizas volcánicas que los vientos de ocupan
de llevar y traer de un lugar a otro.
El clima de esta isla ha ayudado
sobremanera a conservar la riquísima diversidad geomorfológica, pues los
agentes meteorológicos no han influido de manera determinante sobre aquella.
4.1 Ecosistemas y
ambientes terrestres.
De la combinación de los diversos procesos magmáticos,
tanto por su antigüedad y extensión, como por su desarrollo vegetal, se
manifiestan diferentes unidades ambientales,
que son:
1. Conos y hornitos.
2. Mar de lava.
3. Tabaibal.
4. Cultivos.
5. Playas y acantilados.
Dentro de esta clasificación
general, se pueden diferenciar los siguientes tres ecosistemas terrestres:
- Lavas nuevas, que abarca unas grandes
extensiones de lava y ceniza originadas por las erupciones volcánicas de
1730-1736 y 1824.
- Lavas antiguas, que ocupa las viejas superficies
del parque que las anteriores erupciones no llegaron a cubrir. Su denominación
es Kipuka, aunque localmente se les
llama “islotes “.
- Cavernas, o grandes cuevas, formadas, tanto
en el ambiente de lavas nuevas como en el de lavas antiguas, encontrándose en
las profundidades del subsuelo.
Estos tres ambientes o ecosistemas
no forman entidades aisladas, sino que subsisten solapados unos con otros,
pudiendo así distinguirse unidades de menor entidad, tales como:
Hábitat lavícola halófilo costero, que
comprende desde el límite superior de la zona intermareal hasta unos 12 metros
hacia el interior.
Hábitat lavícola halófilo de interior,
a partir del término de la anterior, hasta unos 800 metros tierra adentro, es
decir hasta donde la influencia del océano es notoria.
Hábitat lavícola de interior, desde el anterior en adelante.
Hábitat de islote costero, que abarca desde el límite
superior de la zona supralitoral hasta una docena de metros tierra adentro,
donde empieza el predominio de las plantas con flores (fanerógamas).
Hábitat de islote
interior, que
empieza en el límite superior del anterior, en adelante.
Hábitat cavernícola
de entrada, en las
bocas de las cuevas, desde donde el sol deja de incidir directamente hasta
donde desaparece cualquier tipo de luminosidad.
Hábitat cavernícola
profundo, desde el
límite del anterior hasta los mas profundo de las cuevas, donde reina la
oscuridad absoluta.
4.2 Ecosistemas y
ambientes marinos.
La costa del Parque Nacional de Timanfaya es el
resultado, desde el punto de vista geológico,
de dos procesos antagónicos: De una parte, un nuevo y agreste litoral
formado por las coladas de lava, conformando un terreno ganado al mar debido a
las erupciones volcánicas. Y de otro, la fortísima erosión a que el oleaje
somete a la expuesta costa. Estas fuerzas han dado lugar a los siguientes
ecosistemas litorales:
Hervideros, chorros de agua y
espuma que surgen de las gargantas por donde penetra violentamente el mar.
Bajas, o grandes piedras que el
efecto del oleaje ha desprendido de la costa y quedan a poca altura de la
superficie del mar, pudiendo quedar cubiertas totalmente en pleamar.
Playas negras, zonas de
acumulación de material sedimentario, procedentes de erupciones volcánicas, que las corrientes marinas depositan.
Lajas, piedras dispuestas
horizontalmente, bastante pulidas por la acción erosiva de las mareas.
De entre los ambientes marinos que están
presentes en las Islas Canarias, los siguientes aparecen en el Parque Nacional
de Timanfaya:
Piso supralitoral, en el que
predominan los acantilados altamente expuestos a los embates del mar y del
viento. Se forman charcos de poca profundidad y pequeñas dimensiones, que
desaparecen por evaporación.
Piso mesolitoral, o espacio
intermareal, que es corto y poco representativo. La zona intermareal la forman
los “callaos” y acantilados con pequeños escalones.
Piso infralitoral, en cuyo
espacio habitan los organismos que permanecen sumergidos. Dada la homogeneidad
de las condiciones de este espacio, las comunidades que lo habitan son muy
estables.
4.3 Climatología.
Dado el escaso relieve de la isla, los
vientos alisios, reinantes todo el año, rebasan sin problema las pequeñas
elevaciones, impidiendo la concentración de nubes; así las precipitaciones
escasean, siendo del orden de los 100 mm. anuales, aunque excepcionalmente se
produzcan lluvias torrenciales en algunos puntos del interior, de hasta 200 mm.
La humedad, dado el cerco marino, es muy
elevada -70%- durante todo el año.
En los días más fríos del año, el
mercurio apenas baja de 10 grados, siendo la insolación de la isla de alrededor
de 2.800 horas/año.
Concretamente, en la zona del Parque
Nacional de Timanfaya, no existe estación húmeda, siendo sus marcas pluviométricas
inferiores a los 60 mm. anuales. Por otro lado la varianza térmica entre el día
y la noche es muy considerable.
4.4 Flora.
En el conjunto del Parque Nacional de
Timanfaya la variedad de especies vegetales, pese a los escasos sesenta
milímetros de precipitación anual, es elevada, pudiendo encontrar más de cien
especies de líquenes, quince de musgos y cinco de algas.
Los líquenes representan la primera
manifestación de vida. Formadas por la unión de un hongo y un alga, son, en
opinión de los expertos, los vegetales más interesantes del Parque,
constituyendo la manifestación vegetal más extendida y mejor representada en
este espacio. Son ellos los que mejor pueden vivir en estas extremas
condiciones de sequía y la tremenda exposición al sol, de manera que prosperan
en tiempo de humedad, permaneciendo en letargo o desecación en períodos de
sequía, aportando, además, un especial colorido a la aridez del Parque. Tienen
su asiento únicamente en la pared de lava que recibe la humedad que traen los
alisios
Es éste un lugar privilegiado para
el estudio de la colonización vegetal en un sustrato aparentemente estéril. En
un lugar como este, donde la vida vegetal parece incapaz de sobrevivir por la
falta de agua, se calcula que el treinta y seis por ciento de todas las
especies de plantas vasculares presentes en la isla de Lanzarote, se encuentran
dentro del Parque.
De las plantas superiores, representadas
con cerca de dos centenares de especies, buena parte de las cuales se cuentan
como endemismos lanzaroteños, canarios o macaronésicos, citar entre otras a la
tabaiba dulce, el verode o la aulaga majorera. En las lavas recientes el
aspecto más sobresaliente desde el punto de vista botánico, está representado
por los líquenes, que suponen el inicio de la sucesión vegetal. En las zonas
que no fueron arrasadas por las lavas, los islotes, las especies botánicas
sobrevivieron a las erupciones volcánicas, siendo el punto de partida para la
colonización de nuevos territorios.
4.5 Fauna.
La fauna del Parque es aparentemente
pobre. No obstante hay abundancia de invertebrados, así como algunas especies
de vertebrados. De entre estos últimos encontramos a tres especies de
mamíferos, la musaraña canaria, la rata negra y el conejo, y dos de reptiles,
con especial mención para el endémico lagarto de Haría y el perenquén majorero
o salamanquesa.
Por otro lado están las aves, que dada
la proximidad al continente africano, se produce un flujo masivo de migrantes
tanto en primavera como en otoño, siendo la mayor parte aves de paso, de entre
las cuales veintidós especies son clasificadas como invernantes.
En cuanto a las aves nidificantes, se
encuentran representadas en el Parque unas veinte especies, entre ellas
citaremos al petrel de Bulwer, la pardela cenicienta, el guirre, el cernícalo,
la gaviota argéntea, el águila pescadora, el halcón de Berbería, etc.
Por lo que a la fauna marina del litoral
se refiere, ésta es rica y diversa,
habiéndose inventariado más de un centenar de especies de invertebrados marinos
y unas cincuenta especies de peces, entre ellos los cangrejos rojos, lapas,
burgados, pulpos, morenas, sepias, abades, etc.
5. Uso público.
Uno de los objetivos de los Parque
Nacionales es compatibilizar la difusión de los valores que encierran con la
conservación de los recursos naturales, asegurando al mismo tiempo su disfrute
por parte de la población.
El número de visitantes que reciben
anualmente los Parque Nacionales es el mejor indicador de que el contacto con
la Naturaleza es una actividad que está siendo demandada por la sociedad.
Durante el año 2.002, la
distribución de visitantes en Parques Nacionales siguió la tendencia observada
en los últimos años, siendo los parques canarios los destinatarios de los dos
tercios del total de visitas registradas, concretamente el 64%, siendo el del
Teide el más frecuentado con 3.488.622 visitantes, Timanfaya con 1.768.566,
Garajonay con 507.000 y la Caldera de Taburiente con 375.753 visitantes. Si
bien en número absoluto de visitantes es el Parque Nacional del Teide el
primero, igual lugar ocupa el Parque Nacional de Timanfaya en número de
visitantes por hectárea, pues recibió en 2.002 a 346 personas por Ha. de
superficie, haciendo notar que ésta es de poco mas de 5.100 Ha., mientras que,
por ejemplo, uno de los mayores, los Picos de Europa, con más de 64.000 Ha.
recibió en el mismo año a 25 visitantes/hectárea.
6. Estadísticas
Evolución del número de visitantes a los Parques
Nacionales.
1990 3.975.219
1991 5.643.542
1992 5.788.326
1993 6.231.837
1994 6.981.794
1995 7.039.534
1996 8.469.074
1997 8.862.218
1998 9.076.653
1999 9.927.726
2000 10.253.159
2001 10.002.517
2002 9.661.493
Fuente: Organismo Autónomo Parques
Nacionales
Numero de visitantes en Parques Nacionales en 2.002
Aigüestortes
i Estany Sant Maurici 362.822
Archipiélago de Cabrera 66.302
Cabañeros 63.277
Caldera de Taburiente 375.753
Doñana 407.693
Garajonay 507.000
Ordesa 622.014
Picos de Europa 1.596.825
Sierra Nevada 302.520
Tablas de Daimiel 100.099
Teide 3.488.622
Timanfaya
1.768.566
Fuente: Organismo
Autónomo Parques Nacionales
Estadística de visitantes al P. N. de Timanfaya.
1990 700.000
1995 1.450.000
2000 1.800.000
2001 1.866.000
2002 1.768.566
Fuente: Organismo Autónomo Parques
Nacionales
Fuente: Organismo Autónomo Parques Nacionales
Inversiones en Parques Nacionales españoles.
Bibliografía.
Parques Nacionales de
Canarias.
Marisol
García Sánchez, María José Medina Valbuena.
Editorial
Everest.
Parques Nacionales de
España
Borja
Cardelús.
Editorial
RTVE.
Parque Nacional de
Timanfaya
Isabel
Espuelas
Editorial
Turespaña. Secretaría General de Turismo.
Los espacios naturales en Lanzarote
Manuel Mora
Morales.
Editorial
Globo.
Los Volcanes de Canarias.
Francisco
Anguita, Álvaro Márquez, Pedro Castiñeiras y Francisco Hernán.
Editorial
Rueda.
Recursos de Internet.
(Ministerio
de Medio Ambiente)
www.gobcan.es/medioambiente
(Gobierno
de Canarias)
(Cabildo
de Lanzarote)
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